Cultura independiente — 5 Diciembre, 2013 at 4:19 pm

El agujero de la Luna

 Crónica sentimental de los años del Chulo y otras catástrofes

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El calor de la noche y el ruido de los bafles dejaron huella en el Chulo Chulo

Marcos Rubio

Enamorados de la Moda Juvenil

Enamorarse es una catástrofe y si te pasa mientras Antonio Vega susurra lucha de gigantes entonces ten por seguro que los arañazos del alma te van a durar toda la vida ¿Sabías  que el aire se puede convertir en gas natural? Han caído los dos y después caeríamos más; nos lo advirtió Auserón y no quisimos hacer caso. Llegamos al Chulo demasiado jóvenes y nos pusimos a bailar, a beber, a fumar, a escuchar música y cuando salimos de allí nos habíamos hecho mayores. El azul del mar inunda tus ojos, el aroma de las flores te envuelve. Seamos sinceros;  hacerse adulto tiene mucho de olvidarse de lo imposible,  de aprender a fingir y de dejar para más adelante  las cosas importantes.

Era 1985 cuando aparecimos por el Chulo: tiempos duros, tiempos salvajes; la crisis del petróleo había fulminado parte de la industria local y las cosas estaban jodidas. Mucho desempleo, la inflación desbocada, pocas oportunidades y escasos motivos para el optimismo. El paro era galopante y sólo el embolsado de la uva y su limpieza nos iba permitir ganar algo de pasta. El mundo adulto también estaba arrasado por el incendio de los cierres de fábricas y apenas se encontraba algo de aparado de zapatos a domicilio, chapuzas sin contrato y algún trabajo en negro. La economía sumergida permitió que unos pocos se hicieran ricos con el esfuerzo de otros. Mi padre no había cumplido los cuarenta y llevaba desde los ocho trabajando sin parar y ahora, de repente, estaba en la puta calle y con tres hijos estudiando. Si no es por los huevos de mi madre nos hubiéramos ido todos a la mierda. Qué jodido es descubrir que el empleo es una forma de estar en el mundo. Cuando te quedas sin  trabajo te sobra el mundo.

Nosotros teníamos diecisiete años y éramos invencibles, bebíamos cerveza y bailábamos Parálisis Permanente. Éramos felices mirándonos al espejo, autosuficientes con branquias bajo el agua y siempre estábamos dispuestos  a bailar sobre tu tumba dudua dudua. En nuestro bar descubrimos el horror en  el hipermercadonegritos con hambre y frío, el selector de frecuencias, novias que se llamaban Ramón, pintores y modelos, calles con ritmo y amenazas dramáticas ¿Qué harías tú en  un ataque preventivo de la URSS? La música hizo del Chulo un lugar distinto; allí no sonaban ni Phil Collins, ni Dire Straits, ni Modern Talking , ni Chritopher Cross, ni Alan Parson. Sonaba Loquillo y los Trogloditas y algunos  soñaban con ser Rock  and  Roll Stars.

A Santa Compaña

Mitos, mujeres, galgos y ciudades, musas, pintores, gatos y novelas, reinas, banqueros, hadas y estudiantes, discos,  estrellas, robots y japoneses por esto y por Anabbel Lee todo empezó  allí.  Podía haber sido de otra manera pero fue en el Chulo donde escuchamos a Robert Smith gritar que los chicos no lloran y a Morrissey lamentar el dolor de una espina en el costado. Espero que no os pase nunca pero hay canciones que te marcan la vida como los tatuajes y los accidentes.

Nunca habíamos sido nada y de repente nos cortábamos el pelo en la Jose para parecernos a los grupos de la Nueva Ola. El look amante bandido con pelo de punta y coleta hizo estragos entre los colegas, algunas chicas intentaron cardados imposibles a lo Paloma Chamorro y yo luché por un tupé con todas mis fuerzas pero mi pelo rizado me lo hizo imposible. Phsychedielic Furs, Ramones, los Nikis, Talking Heads, The Housemartins, Propaganda, U´2, Peor Imposible, Frankie Goes To Hollywood y también Simple Minds,  Angelic Upstar , Immaculate Fools,  Bronski Beat. No siempre se acertaba pero el nivel era irreprochable. Con William,  It Was Really Nothing caí en la cuenta  de que hay canciones que se  te meten tan dentro que  terminan siendo tú.  Los que bailábamos a The Smiths lo hacíamos afectados y arrogantes; éramos únicos.

Pero que público más tonto tengo

Mañana Sol y buen tiempo, ya sabes: más vale  ser punki que maricón de playa. Un día aparecieron por allí los  tres primeros punkis de la historia de Aspe. Javi, José y Miguelín.  Había que tenerlos bien puestos para ir por el pueblo con pantalones de cuero, chaqueta ramonera, botas militares, cinturones claveteados, chapas, imperdibles, cadena y toda la parafernalia punk. Ríete tú de Alaska, de Eduardo Benavente y del mismísimo Jhonny Rotten;  aquello ni era King´s Road,  ni Malasaña,  era Aspe City  y había pocos lugares que no  fueran territorio hostil.  Tuvimos suerte, eran punkies ilustrados y montaron un grupo los Ídolos de Barro que sumaban al ruido y la furia versiones de Reggae, Ska e incluso el London Colling de The Clash. Sin pretenderlo acababan de romper con el pasado de orquestas de pachanga y  de un puntapié  despejaban el camino  a lo que vendría después: Estancia en Bohemia, Los Creyentes, Alternative Scream, Capitán América, Bluecaimanes, Mute

El Chulo se llamaba en realidad La Anémona pero nadie lo llamaba así. Era una casa estrecha y alargada que recordaba los garitos del barrio de Alicante y estaba decorada con unos dibujos en la pared que imitaban el estilo de Nazario. Estoy seguro de que la recordamos mucho más grande de lo que era en realidad.  De semana en semana y sin darnos cuenta se fue llenando de una clientela nueva. La música diferente estaba lavando su imagen de bar de porreros que lo perseguía como un estigma desde el principio.  He de confesar  que en todos los años que estuvimos allí nunca vi fumar chocolate, si es cierto que a veces olía distinto y que algunos se liaban sus cigarros y los compartían con amigos. No era raro ver a clientes calentarse las manos con los mecheros pero yo nunca me atrevería a afirmar que allí se fumaban porros.

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Insurrección, Perlas Ensangrentadas y Cuatro Rosas para ti. El público de nuestro garito estaba cambiando y los sábados se llenaba tanto que o nos quedábamos en el fondo, o frente a los aseos, o directamente en la calle. El proceso de gentrificación fue desplazando a los  más antiguos a El Ancla, que estaba enfrente,  o a otros continentes. De repente  el Chulo era el local de moda  donde todo el mundo quería tomarse una cerveza, incluidos miembros de la comparsa de Los Estudiantes y ex alumnas del Cluny  ¿Qué hace una chica como tú en sitio como este?

La Casa de la Bomba

El Chulo siempre fue un lugar tranquilo porque Paco era un tipo calmado; recuerdo alguna pelea  en la calle, pero no más de tres o cuatro en todos los años que estuvimos por allí y casi siempre era cosa de los mismos que la podían montar en cualquier sitio, en el Burguer Blues,  en la calle del Gobling, enfrente del Metro, en el parque o donde fuera. Eran todos amigos pero a veces las bromas terminaban a hostias; les llevaba pasando desde los tiempos de los cochecitos de choque.

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Los chicos de las venas hinchadas y las pupilas heladas aparecían poco y si lo hacían se quedaban en un lado de la calle, sentados en la acera más cerca de El  Ancla. Eran como gatos que temen a las personas y no se atreven a acercarse. El éxito del Chulo y la llegada de la nueva clientela mainstream los había alejado aún más. Me acuerdo del Cojo y del de los brazos vendados, de los de la Coca y de los del Barrio de Don Jesús, también estaba el de la Prosperidad y su vecino el guapo. Por lo general era gente discreta que preferían las sombras y la periferia para mezclar su paraíso de hielo y mierda. Los días que venían de la Tafalera se movían a cámara lenta; tenían el cielo congelado en la mirada. La vida es a veces muy perra y algunos ardieron demasiado pronto; hay animales que es mejor no montar. Temor, alcohol de quemar, pon tus manos a volar o en tus ojos el terror.

El Manco, al que llamaban así porque sólo tenía un brazo, se había convertido en una estrella entre los estudiantes del instituto porque acostumbraba a asombrarnos con unos saltos de trial de muchos metros que perpetraba con su Montesa en el descampado que estaba al lado. Era realmente bueno en el arte de volar en moto. Una noche de verano, jugando a tirar petardos frente a El Ancla se le olvidó que llevaba uno encendido en la mano y el estallido se llevó varios de sus dedos  por delante. Algunos de mis amigos se acercaron a verlos moverse como rabos de  lagartija. Después de la deflagración nos metimos dentro del bar a bailar nuestras danzas invisibles hasta el amanecer, debían ser fiestas de la Virgen.

Mi corista favorita.

Paco, el Chulo, hizo todo lo posible para que el negocio fuera económicamente mal y al final lo consiguió. Hay personas generosas que anteponen su pasión por compartir lo que les gusta a otras consideraciones; montan tinglados, pierden dinero y cuando pueden lo vuelven a intentar. Como las cosas en La Anémona iban muy bien se animó a alquilar un local enorme en las afueras del pueblo, en la carretera que va a Novelda. El nuevo espacio permitiría bailar hasta la madrugada y organizar conciertos. Con esa intención se inauguró la Nochebuena de 1988 con Pedro, que venía del Metro y la discoteca Planeta y Lorenzo que era uno de los nuestros. Esa misma noche del estreno, Pedro, que tenía un discurso mucho más ecléctico y sintético se despidió y Lorenzo se quedó  solo en la cabina como maestro de ceremonias;  la  música independiente de guitarras se imponía  como plato  principal del menú  mientras en el resto del mundo  el Acid House lo ponía todo patas arriba.

Los conciertos siempre oscilaron entre lo deficitario y lo ruinoso porque, aunque la audiencia era bulliciosa, no era suficiente. En menos de un año se subieron al escenario del Chulo Chulo, que así de original es como se había bautizado el local,  Franky Franky y el Ritmo Provisional, Comité Cisne,  El Nuevo Ejército de Salvación. La noche que actuó La Brigada LincolnJM  el de Hondón iba tan borracho y era tan fan que  se subió a cantar con Fabián Villena. Como apenas coordinaba, lo que hizo fue apartarlo de un empujón del micrófono mientras nosotros jaleábamos su atrevimiento.

¿Cómo pudiste hacerme esto a mí?

Los noventa se lo llevaron todo por delante, el Chulo Chulo no debió aguantar un año y La Anémona y El Ancla también desaparecieron víctimas del cambio de gustos y de la falta de recambio generacional. La Estación, La Noche, el Gurú, el Puerto de Alicante, las discotecas de la Vega Baja y la vida que hace que todo lo sólido se desvanezca en el aire hicieron el resto. Nosotros cada vez íbamos menos y los más jóvenes encontraron otras guaridas y otros escondrijos para vivir sus descubrimientos. Al repasar estas postales de aquel agujero de la luna y de aquellos tiempos cuando éramos jóvenes e incansables me he dado cuenta de que los recuerdos son como la vida pero duran más tiempo.

12 Comments

  1. Con todo respeto Marcos: Bien raro tu artículo. Yo no recuerdo nada de lo que narras. De la música, parece que andas una generación delante de lo que fue la Anémona.
    Los porros, al igual que en La Mosca Loca y similares, se fumaban en la calle sentados en el barrón.
    El Ancla fue posterior y ahí los porros se hacían en el sótano. no sé, creo que andas un tanto indocumentando o tus recuerdos son demasiados difusos por el exceso etílico.
    En las fotos, gente de Novelda, el nandi, algunos más, pero la verdad que muy muy raro tu texto…
    Saludos y Feliz Año..

    • Manolo Rock era el Manager de los grupos que se citan en el artículo. En su libro cuenta lo que sucedió con Jesús Astorga, el egocéntrico cantante de Comité Cisne, el día que tocaban en Aspe:

      “…Aún recuerdo, con mala ostia, un bolo contratado en Aspe. El cantante, en su casa tan ricamente y que no le salía de las pelotas venir a actuar. No sé a que pobre le tocó el marrón, pero hubo que bajar a Córdoba y traerlo, todo en cuestión de horas. 900 kilómetros de “ná” por un caprichito del señorito andaluz”.

      Yo, M. Rock En La Valencia Subterránea 1980-2000

    • querido braulio, quiza a ti te pase como a mi que tuvimos en alguna epoca un lapsus en nuestros cerebros debido a las poli-intoxicaciones, pero por lo demas el articulo es muy bueno y es fiel reflejo de la realidad de la epoca, mas detalles no se pueden dar y a buen entendedor pocas palabras bastan. Por cierto, compartimos tu y yo muchas horas en el Chulo, pero ya te digo a veces la memoria nos juega malas pasadas. Saludos y enhorabuena al autor.

    • Te confundes totalmente, vas un poco liado con lugares y épocas probablemente debido al buen uso que hiciste de drogas y alcohol en aquella época.
      Además de interesante todo lo que dice el resulta ser tal como fué, quitando que el manco no usaba normalmente una montesa, sino una derby variant trucada y con su mano y la ortopédica, daba unos saltos que ni el circo del sol. Lo malo era cuando la moto volvía a tocar tierra, el desequilibrio era total y las ostias no veas.
      Felicidades Marquitos. Un abrazo ochentero.

  2. esta mu bien toda la historia..de estos locales.¿ Pero donde esta la historia del mejor local de aspe ? LA ESTACION

    • Eso jipi, la Estación era la leche, hasta cuando la llevabas tú, bufao, pero habían muchos más aparte del Chulo, el Burbujas,la Metro, el Aquarium, el Martins con el Gafarrón y la Mari, el cristal, el Sol Naciente, el Click 18, la Noche, el Burguer Blues, la Bolera, el Borsalino, los Mineros, el Agüelo, un huevo de sitios, igualico que ahora.
      Desde aquí un grato recuerdo para el Chulo, pedazo de persona. Yo bajaba de Hondón en autostop y como fuera, hasta andando, para pegarme la fiesta con 15 años. Que nos quiten lo bailao.

  3. Fantástico, me ha encantado verme como parte de la historia del Chulo y como pionero de la patada en las pelotas a las orquestas de pachanga para abrir las puertas a todos los grupos que se han ido sucediendo desde entonces….
    Gracias, Marcos….

  4. Me ha gustado,todo,menos esa frase que dices que ,el chulo hizo lo posible porque no durara el chulo-chulo,mas tiempo,y eso me ha dolido de corazón ,porque el no esta presente para negarlo,pero yo ,que soy su pareja,lo digo con certeza,duro poco tiempo porque ,el era un emprendedor que iba adelantado a todo y los negocios pueden estar mucho tiempo o poco ,según la suerte que tengas,lo poco que vivió ,porque era joven ,hizo feliz a mucha gente ,y hay queda los buenos y bonitos momentos.Que este año sea mejor que el anterior o superior .gracias por esta pagina ,tan emotiva y buena .besos a todos ……..

  5. El señor Braulio de Camenbert es el único de todos los que hemos leído el artículo que se muestra disconforme con el mismo. Debe tratarse de algo para llamar la atención y en todo caso parece que esté a varios miles de kilómetros de distancia .

  6. ” Cualquier tiempo pasado fue mejor “

  7. Felicidades!
    Me has hecho recordar aquella época, la cual no podemos olvidar, de una manera brillante.
    Animo! y espero otra en breve.

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