Pueblo en juego — 26 Diciembre, 2013 at 12:21 pm

El sueño de una noche de verano de 1988

Antigua 86

Manolo el del Bombo caldea el ambiente bajo la mirada del público en general y los medios de comunicación en particular. 

José Antonio Galvañ

A pesar de haber transcurrido más de 25 años, aún perdura en mi memoria aquellos días inolvidables en los que la desaparecida Unión Deportiva Aspense consiguió su último ascenso a Tercera División. Cualquier aficionado al fútbol de Aspe recuerda aquella eliminatoria con el Ribarroja. Fueron ocho días de ilusiones, sueños y celebraciones. Recuerdo el domingo 26 de junio de 1988 y me vienen muchas imágenes a la cabeza. Fue una jornada larga, intensa, pero a su vez muy satisfactoria. Por aquel entonces, yo comenzaba, con 17 años, una aventura en el periodismo que ha acabado siendo mi profesión. Hacía mis primeros pinitos con Leopoldo Alenda en Radio Televisión Onda 90. Por la mañana, con la furgoneta y la megafonía de Julio Alcaraz y junto a mi compañero Gonzalo Soria, fuimos anunciando por todo el pueblo el partido que por la tarde iban a disputar el Aspense y el Ribarroja en el campo de Las Fuentes.
Después de la comida, con Luis Vicente Alcaraz como cámara, nos desplazamos al campo de Ernesto Mira, donde estaba concentrado el equipo, a grabar entrevistas a los técnicos y jugadores. Posteriormente nos bajamos al campo de fútbol porque llegaba la hora del partido. Nos colocamos para grabar en la azotea del restaurante Ya. Las Fuentes se llenó hasta la bandera. La charanga Aitana, con Manolo “El del Bombo“ como acompañante realizó el paseillo por el césped. Comenzó el partido y los goles fueron llegando uno tras otro. ¡Hasta seis! Ver para creer. La Unión Deportiva Aspense había dejado sentenciada la eliminatoria. El ascenso ya se saboreaba. Pero había que ser cautos porque todavía quedaba el encuentro de vuelta en Ribarroja.
Hubo que esperar una semana más para tirar las tracas; tocaba viajar a tierras valencianas. Desde encima de las casetas de los vestuarios y con rápidas carreras a la cabina de teléfono más cercana transmitíamos los goles.  ¡Hasta 1-5!  ¡Increíble! El Aspense ya estaba en Tercera División. Todo el pueblo se echó a la calle para recibir a los héroes. La espera se hizo eterna: los coches llegaron primero, pero había que esperar al autobús de los jugadores hasta la media noche. Era el 3 de julio de 1988…y, por fin, se vislumbraba el autocar por la avenida de Navarra. La avenida de La Constitución estaba llena de gente a un lado y a otro. Sonidos de claxon, banderas, gritos de ¡Aspense, Aspense! a la llegada de los futbolistas al bar Lara. De allí tocaba visitar el salón de Plenos del Ayuntamiento donde esperaba el entonces alcalde Ramón Berenguer. Se produjo la recepción oficial a los campeones que festejaron el salto a categoría nacional hasta bien entrada la madrugada. Tras otro largo día, tocaba descansar y disfrutar de un sueño que se había hecho realidad. La Unión Deportiva Aspense estaba en Tercera División.

Han pasado 25 años y he tenido la suerte de vivir otros éxitos de mayor envergadura como el ascenso del Novelda a Segunda División B o recientemente el del Elche a Primera. Pero no fueron iguales, aquel ascenso del Aspense me marcó para toda la vida. Era el equipo de mi pueblo, lo había vivido como en mis mejores sueños, haciendo radio y televisión, que era lo que me gustaba. Desde entonces nunca he olvidado al Ribarroja. Y eso que antes de la eliminatoria casi no sabía donde estaba en el mapa. Fue el sueño de una noche del verano de 1988.

Leave a Reply