¿Y tú de quién eres? — 27 enero, 2014 at 8:29 am

“La salud mental es una cosa muy importante para no volverte majareta en este oficio”

maria pujalte

Carlos Torres 

Cuando nos atiende se excusa por las prisas que le acompañan durante todo el día: “Lo siento, pero llevo una tarde que es una una detrás que otra…”, dice tras tomar aire para contestar a nuestras preguntas. En estos últimos días, encontrar un hueco en la agenda de María Pujalte (A Coruña, 1966) es muy difícil. En solo una tarde, la actriz ha contestado el interrogatorio de más de cinco personas. Entre tanto medio de comunicación nacional deseoso de escudriñar las palabras de la mujer que acaba de volver a las pantallas de TVE con ‘Los Misterios de Laura’ y representa junto a Amparo Larrañaga la obra ‘Hermanas’ de Carol López, María Pujalte ha querido reservarse un hueco para Año Impar. El motivo es genético, entre los misterios personales que guarda la vida de la actriz gallega se encuentra su origen aspense. De ello, de su carrera y de la salud de la ficción televisiva española charlamos durante un buen rato, al menos hasta que el turno de otro periodista reclama su atención para copar nuevos titulares.

¿Y tú de quién eres?

Yo soy de mi padre y de mi madre, obviamente. Pero creo que en lo que a esta pregunta se refiere, mi padre (José María Pujalte Jiménez) nació en Aspe. Se lo llevaron muy jovencito a La Coruña, con tres años o cuatro, pero toda mi rama paterna viene del pueblo.

Habiéndose ido tan pronto ¿Cómo se vivía ese vínculo con el pueblo en vuestra familia? ¿existía?

Sí, sí que existía vínculo con Aspe. Tanto con mi padre como sobre todo por parte de mis tías; una se llama Marisa y la otra Nieves, esto ya dice bastante ¿no? Además, la única prima que tengo también se llama Nieves. Aspe estaba presente en mi casa, porque como es típico de las familias siempre se hablaba del pueblo; los mayores nos contaban sus recuerdos… Mi abuela María vivió allí hasta que se casó y me explicaba cómo era estar allí, los trasiegos de la virgen hasta Hondón de un lado para otro… Yo solo fui de pequeña pero nunca más he vuelto. Aunque como digo siempre ha estado muy presente en nuestra familia. Por ejemplo, mi padre nos cantaba muchas canciones de allí y mis tías le tienen mucha devoción a la Virgen.

En tu última obra, ‘Hermanas’, la acción se desarrolla por completo en una cocina ¿crees que la cocina es un lugar capital para la familia donde todos interpretamos esa historia familiar o esa función que tenemos en casa?

Sí, creo que es exactamente eso. Creo que es la razón por la que Carol (López)  ubica allí toda la acción. Es una cocina familiar, una cocina muy grande de casa de campo con una mesa muy grande. La cocina es el lugar donde se cuece todo y eso es lo que ocurre en Hermanas. Además, durante la función se cuece literalmente un caldo con puerros y zanahorias. Creo que la cocina es un lugar muy indicado para ubicar una historia familiar.

¿A ti qué tal se da la cocina?

Bien, la verdad es que no soy una gran cocinera pero me gusta mucho cocinar. Me ha gustado desde jovencita y la verdad es que siempre he cocinado bastante.

Tengo entendido que tu padre era funcionario de la administración gallega ¿Cómo recuerdas aquella cocina de casa cuando querías empezar a ser actriz? ¿Fue complicado decirles que querías subirte a las tablas?

La verdad es que no hubo ninguna discusión, más bien todo lo contrario. Mi padre amaba el teatro; hizo teatro de aficionado, incluso cine amateur con amigos de Coruña. Llegaron a presentar una película al Festival del Cine de San Sebastián y a otro en Cataluña. Él siempre tuvo una gran afición por este mundo, por el mundo de la farándula. A mi familia le gustaba mucho la música y tenía un tío abuelo, que también era de Aspe, que escribía poesía. Así que, en ese sentido, eran personas con un gusto por lo artístico muy grande. No solo la rama paterna, también por parte de mi madre. La verdad es que si he tenido algún apoyo en mi carrera siempre ha sido el de ellos, desde luego. Además, no un apoyo superficial, ha sido un apoyo fundamental, porque no ha sido sólo un “sí, sí, hija, tú hazlo”, si no un “yo te pongo en contacto”, “compra esta revista de teatro porque yo creo que te puede ayudar”… O sea que no solo acallaron los temores que podrían tener, porque imagino que ellos pensarían: “Dios mío, dedicarse a este mundo,con lo difícil que tiene que ser entrar ahí”, si no que además me incentivaron y me apoyaron con todo lo que yo quería empezar.

Por darle un giro más a la cocina ¿había algún aroma de Aspe en aquella cocina coruñesa?

Pues la verdad es que sí. Mira, en Año Nuevo mi abuela María le enseñó a mi madre, su nuera, a hacer las pelotas de carne típicas. Ella hacía un caldo, preparaba una sopa y colocaba unas pelotas que se hacían con sangre de gallina. Todavía recuerdo ir con mi madre al mercado en Coruña a comprar la sangre.

Así que ni en Coruña te librabas de esos balones que nos preparan las abuelas después de Nochevieja…

Eran unos balones tremendos. En mi casa se hacían cada primero de año, era una cosa muy de Aspe. Estaban muy ricas pero yo con media pelota ya tenía el estómago sellado; porque las pelotas es que son una cosa muy contundente. Si te digo la verdad, era un plato muy raro y extravagante para Galicia, allí estamos acostumbrados a otro tipo de manjares.

La semana pasada hablábamos con una actriz de Aspe que ahora vive en Argentina y ha comenzado a rodar una serie. Aunque tú provienes de la otra punta de la península, en cierto modo, tanto Coruña como Alicante son provincias periféricas en lo que se refiere a la industria cultural ¿Es más difícil llegar a donde has llegado partiendo desde estos lugares?

Creo que sí, que es más complicado. Aunque, si se piensa en la distancia que tienen otros países con el centro, nosotros tampoco estamos tan lejos de Madrid. En la mayor parte de países todo se suele centrar mucho en una ciudad o en un par de ciudades. En el caso de España, sobre todo últimamente que con los Aves se facilita poder vivir en otra parte que no sea la capital, la distancia es un poco más relativa. Obviamente que siempre hay un lugar donde se cuece más el mercado, pero yo antes de mudarme a vivir a Madrid llevaba diez años trabajando en Galicia; hice mucho teatro, fundé mi propia compañía y estaba todo el rato inventándome la realidad. Aunque de lo que yo vivía realmente era del doblaje. Si me pongo a pensar, era eso lo que me hacía pagar la casa cada fin de mes. Aun así, yo me empeñaba en intentar hacer teatro, pero la verdad es que había pocas funciones y desde luego de audiovisual en aquella época en Galicia no se estaba haciendo nada… Y películas de Pascuas a Ramos. También es verdad que yo hice mis dos primeras películas con un director que vino a rodar a Galicia y, a partir de ahí, ya me vieron en Madrid y me empezaron a llamar. Pero, de alguna manera, yo creo que siempre tienes que intentar abrirte camino en Madrid, es un hecho importante porque no hay tanto mercado en todas partes.

Una curiosidad, me has dicho que durante mucho tiempo viviste del doblaje. Ahora, cuando vas al cine ¿prefieres cine en versión original o doblado?

Pues lo siento, pero la verdad es que en versión original siempre… (Risas)

Ahora parece que estamos en una especie de “Era de oro” de las series de televisión. Tú has participado en algunas de las más conocidas de los últimos años como pueden ser ‘Periodistas’ o ‘Siete vidas’ y actualmente ‘Los misterios de Laura’ ¿Cómo le cambia la vida a una actriz que llevaba años haciendo teatro y doblaje que de pronto irrumpe en las pantallas de tanta gente? ¿Cambia mucho?

Sí, si cambia. Pero mucho no, muchísimo. Yo lo viví de una manera totalmente sorprendente porque uno nunca se imagina ahí, ni lo que podía suponer eso de la popularidad a través de la tele, que es un medio que llega a tantos sitios tan rápidamente. Como ‘Periodistas’ fue una serie que tuvo tantísimo éxito, y era tal la gente que nos seguía, cambió mi día a día. De repente empiezas a ver que todo el mundo te saluda, que todo el mundo te señala… y cuando digo todo el mundo es todo el mundo; da igual que te vayas a un sitio perdido en los Pirineos que allí también hay tele. No te queda más remedio que hacerte a eso, te has de acostumbrar. Si eres una persona, como es mi caso, que me gusta mucho que me miren cuando estoy en un escenario pero que luego me gusta estar a mi aire y llamar lo justo la atención en mi vida cotidiana, pues la verdad es que es un poco tremendo. Pero luego también es como todo, te acostumbras y te vas haciendo a eso. Desde luego agradeces todas las cosas maravillosas y bonitas que te dicen la gente. Al final, las cosas agradables que te dicen siempre son más que las cosas desagradables que te sueltan, que también pasa ¿eh?. Aunque la mayor parte de las veces que me han parado es para decirme cosas buenas. Todo eso, con el tiempo, según van pasando los años, lo valoras mucho más porque te das cuenta que la gente se acerca de verdad con cariño y te dice cosas como:“Oye me has hecho olvidarme de mis problemas”. El otro día una mujer me dijo: “es que me relaja muchísimo verte”.

Con la de estrés que hay hoy en día puede ser uno de los mejores piropos que pueden echarte…

¡Madre mía, es que es una maravilla! Es bonito, porque hay días en los que piensas que tu profesión puede no ser algo fundamental, pero la gente te dice “cómo que no, es algo imprescindible, vosotros tenéis que estar ahí, porque nosotros tenemos que evadirnos, nos tenemos que entretener”.

Parece que el público necesita más que nunca de esa evasión. Si uno mira las cuotas de audiencia de Águila Roja, Isabel, El tiempo entre costuras,… parece que los espectadores le están dando un gran respaldo a las series españolas ¿Este apoyo del público se traduce después en una buena salud de la industria audiovisual española?

Si comparo los momentos que viví en cuatro años en Globomedia con la serie Periodistas, del 97 al 2001, hice 107 capítulos. Ahora, en 5 años que llevo con Laura he hecho 32. Llevamos ya un tiempo de “que ahora esto lo grabo pero lo guardo y no lo emito‘ y ese tipo de cosas. Yo creo que la sostenibilidad de la industria de la producción de televisión tiene mucho que ver con la relación que mantengan los canales de televisión con las productoras. La forma de planificar las producciones, de fijar compromisos y de llegar a acuerdos que se respeten depende en gran medida de eso. Para una productora es terriblemente costoso poner una serie en pie; es un proceso que conlleva muchísimo trabajo, a veces son dos años o año y medio, y una fuerte inversión de dinero. Pensar que luego puedes estar con los decorados ahí parados y, a lo mejor, tener que estar todo un año con los brazos cruzados, con una plantilla en nómina esperando algún tipo de decisión… Esto es sangrante para una productora. Porque bien visto yo soy la actriz y puedo decidir ponerme en el mercado y esperar a que alguien me contrate; porque los actores siempre estamos ahí, para quien nos quiere contratar. Pero para lo que llamamos industria es terrible; son profesionales que tienen que hacer malabares para cuadrar la producción. La sostenibilidad de nuestro oficio depende mucho de esas relaciones que tienen los canales con las productoras.

Y eso a pesar de la calidad de las producciones. Por ejemplo, la serie en la que eres protagonista ,“Los misterios de Laura”, ha obtenido muy buenas críticas y muchos países se han fijado en ella hasta el punto que la norteamericana NBC va a adaptarla para el mercado estadounidense ¿qué crees que ha podido gustar tanto de esa Laura investigadora, de ese personaje tuyo?

Yo creo que la gran fuerza está en los guiones. Los estadounidenses no compran un producto si no ven que hay un guión sólido y un buen planteamiento de serie. Ellos son los que se han inventado la televisión y de ficción televisiva saben un rato. Para que una televisión como la NBC, que es una de las principales de los Estados Unidos, y la Warner vayan a grabar un capítulo de ‘Los Misterios’ es que para mí han visto claramente un guión muy muy consolidado y un proyecto de serie muy clara. Luego quizá les habrá gustado cómo lo hemos puesto en pie los actores y la puesta en escena… pero principalmente han visto que es una serie que tiene muchos componentes para que todo el mundo la quiera. Es una serie que recoge toda la tradición de la novela de misterio pero que al mismo tiempo tiene una gran cercanía al público, con una dosis de humor que está muy medida, que no busca la carcajada ni el gag fácil si no que es más un tipo de humor inglés, que tiene su dosis de inteligencia, su juego… yo creo que todas esas cosas son las que han gustado.

Algo de mérito tendrás tú también…

Yo estoy muy orgullosa de la serie en la parte que yo haya podido aportar con mi trabajo, sin falsa modestia. Como dices, no me quiero quitar méritos pero yo creo que ellos se han fijado más en esos pilares sólidos de la serie. Porque eso mismo que yo he interpretado, los americanos lo harán allí con una de las actrices estupendas que tienen, que hay ciento cincuenta mil, y la que lo haga lo hará maravillosamente bien. La verdad es que es un puntazo para la productora que vayan a grabar el piloto, espero que tenga recorrido allí.

¿Sabes qué actriz hará de ti? ¿Te gustaría alguna en particular?

No, no lo sé. Pero es que además hay tantas que me gustan que no sabría decirte. Estoy como esperando a ver quién lo va hacer porque además Laura es un personaje muy español, una mujer con una realidad muy de aquí y allí tendrán que acercarla al mundo de ellos. Pero oye, permaneceremos atentos a nuestras pantallas.

Parece que los actores y actrices vivís en una eterna espera… en otros trabajos el fruto es inmediato, pero vosotros, los que os exponéis al público, tenéis que estar siempre pendientes de cuántas butacas llenáis o cuánto porcentaje de cuota de pantalla alcanzáis el día de la emisión ¿cómo erosiona ese examen continuo?

Es una cosa con la que tienes que lidiar como con la popularidad. Este trabajo es muy bonito, es muy apasionante, está lleno de momentos mágicos pero también de momentos que no tienen nada de magia. No estamos por ahí todo el día flotando como algunos piensan; hay mucho curro y se vive con pasión pero no tienes una gran seguridad… supongo que no se puede pedir todo en esta vida. Como dice aquel chiste “haberte pedido muerte”. Si uno quiere ser actor ha de saber que estará todo el día en el mercado, que nunca tiene nada ganado y que hasta los momentos dulces que hay en los que te están pasando cosas maravillosas como que el público te aplauda, te quiera, que todo el mundo te felicite… esas cosas también pasarán y al día siguiente es otro año y tienes que volver y, quién sabe, a lo mejor se han olvidado ya de ti. Es una cosa con la que tienes que lidiar, por eso yo creo que la salud mental es una cosa muy importante para no volverte majareta en este oficio.

Para la juventud también es muy necesaria. En la ficción pasaste de trabajar en la redacción de un periódico a estar detrás de la barra de un bar en Siete Vidas, creo tu carrera que refleja muy bien la realidad del estudiante de periodismo… (Risas) Sí, sí… y del actor también. Yo he tenido la suerte de no tener que trabajar nunca en la barra de un bar pero muchos compañeros sí lo han hecho. Ánimo, estos son los tiempos que nos han tocado vivir.

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